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¿Enviar a un niño a la universidad? Hable sobre los trastornos alimentarios antes de que se vayan

Nadie hablaba mucho sobre salud mental cuando me preparaba para ir a la universidad. En cambio, mi generación escuchó historias aterradoras sobre borracheras, novatadas y lo que entonces se llamaba “violación en una cita”. Los adolescentes de hoy todavía escuchan cuentos de advertencia sobre esos peligros potenciales, aunque el enfoque se ha desplazado a discusiones más amplias sobre el uso de sustancias, la seguridad en el campus y el consentimiento sexual. Lo que ha cambiado drásticamente es la forma en que las familias, las escuelas secundarias y las universidades hablan sobre la salud mental.

Si bien hemos recorrido un largo camino en términos de desestigmatizar la ansiedad y la depresión, otras preocupaciones comunes de salud mental aún permanecen en las sombras. Los trastornos alimentarios en particular representan un grave riesgo para los estudiantes universitarios, pero la vergüenza, los estereotipos y la información errónea con demasiada frecuencia se interponen en las conversaciones importantes que debemos tener con nuestros adolescentes.

Los datos muestran que la transición a la universidad es un momento pico de aparición de trastornos alimentarios.

La universidad también puede catalizar una recaída, por lo que para aquellos cuyos hijos tienen antecedentes de trastornos alimentarios, estas conversaciones adquieren un mayor nivel de complejidad y urgencia.

Es esencial que los padres sean conscientes de los trastornos alimentarios y hablen abiertamente sobre ellos. Esto es cierto incluso si asume que su hijo nunca podría estar en riesgo. Los mitos culturales sobre quién tiene trastornos de la alimentación o cómo “se ven” le dan a muchas personas una falsa sensación de protección. Los trastornos alimentarios pueden afectar a cualquier persona: cualquier género, cualquier tamaño corporal, cualquier raza.

Si bien es imposible prevenir todos los trastornos alimentarios, los padres pueden ayudar a reducir el riesgo para sus hijos. Y sacar a la luz este tema difícil crea conciencia sobre estas enfermedades y aumenta las probabilidades de un tratamiento oportuno.

Estas discusiones pueden ser incómodas y muchos padres no están seguros de cómo abordar el tema. Recuerda, al igual que con las conversaciones sobre sexo y drogas, no es solo una conversación, sino una serie de conversaciones continuas. Si necesita ayuda, aquí hay cinco áreas temáticas principales para tratar con su nuevo estudiante universitario:

Prevención de los trastornos alimentarios en la universidad

1. Escuche la perspectiva de su adolescente

En lugar de lanzarse a una lección, comience preguntándole a su joven adulto por qué ellos Creo que los trastornos alimentarios son tan frecuentes entre los estudiantes universitarios. Obtenga su opinión sobre las posibles vulnerabilidades específicas de este grupo de edad. También podrá evaluar su comprensión de los trastornos alimentarios y qué conceptos erróneos pueden tener.

2. Acaba con los mitos sobre los “primeros quince”

Si su hijo adolescente aún no ha mencionado sus preocupaciones sobre el aumento de peso de los estudiantes de primer año, ahora es su oportunidad de abordar las bromas cansadas y el miedo en torno a esta frase popular. La realidad es que, a pesar de que el aumento de peso promedio entre los estudiantes universitarios es mucho menor que quince libras, todos responden de manera diferente a esta gran transición de la vida. Recuérdele a su adolescente que todavía está creciendo y, a pesar de los mensajes culturales que dicen lo contrario, no tenemos que satanizar el aumento de peso.

3. Aborde los riesgos de hacer dieta, incluso si lo llaman «alimentación saludable»

Asegúrese de que sus hijos conozcan los hechos. Ya sea un cambio de estilo de vida, una limpieza, un reinicio o una aplicación para bajar de peso que insiste en que «no es una dieta», es probable que restringir las calorías y/o los grupos de alimentos interrumpa la relación con la comida. En la mayoría de los casos, la dieta (cualquiera que sea su nombre) puede provocar fijación y atracones. En otros, puede causar ansiedad y una creciente restricción. Y si bien los trastornos alimentarios pueden ser desencadenados por muchos factores, la dieta es el predictor más importante: una de cada cuatro personas que hacen dieta desarrollará un trastorno alimentario diagnosticable.

4. Hable sobre la experiencia gastronómica universitaria

Navegar por un plan de comidas del campus no se parece en nada a deambular por la cocina en casa. Reconozca cuán desafiante podría ser este ajuste. Los alimentos familiares pueden no estar siempre disponibles y las cafeterías estilo buffet pueden ser abrumadoras al principio. Enfatice la importancia de comer regularmente. Saltarse las comidas afecta el estado de ánimo, el sueño y la concentración, y puede catalizar un trastorno.

5. Aprenda sobre el cuidado de la salud mental en el campus

Si su hijo, o su compañero de cuarto, compañero de equipo o amigo, parece estar luchando con su imagen corporal o su relación con la comida o el ejercicio, ¿a dónde acudiría? ¿La AR? ¿Un entrenador? ¿Servicios universitarios de salud? Obtener más información sobre la atención de salud mental disponible en el campus es una gran oportunidad para abordar cualquier estigma persistente en torno a las necesidades de salud mental y normalizar el pedir ayuda.

Mientras se prepara para enviar a su nuevo estudiante universitario a la escuela, y cuando regresen a casa para los descansos, asegúrese de hacer tiempo para compartir comidas en familia. Las comidas familiares son un poderoso factor de protección contra muchos de los factores estresantes y presiones que enfrentan los jóvenes. Y, quizás lo más importante, cuando compartimos una comida con nuestros adolescentes, modelamos el papel de los alimentos como algo más que calorías o un sistema de suministro de nutrientes. Comer con las personas que amamos ayuda a crear una sensación de seguridad, pertenencia y alegría. Y eso es lo que todos queremos que nuestros hijos experimenten en la universidad, y más allá.

Si le preocupa que su hijo pueda estar luchando contra un trastorno alimentario, puede encontrar recursos y apoyo en NEDA, la Asociación Nacional de Trastornos de la Alimentación.

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