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Adicciones en la adolescencia

Videojuegos, drogas, compras compulsivas, sexo… En la actualidad los jóvenes están expuestos a diferentes peligros. Uno de estos riesgos son las adicciones que suelen manifestarse en el nuevo entorno social en el que se estás iniciando. Aquí te traemos las adicciones en la adolescencia que más se repiten .

Pueden aparecer como consumo de sustancias y derivados o acciones adictivas que pueden manifestarse como un hobby en edades muy tempranas descontrolándose con su uso prolongado.

Te traemos un artículo especifico sobre las sustancias adictivas que tienen un mayor consumo entre adolescentes y sus peligros. Pincha en la siguiente foto y sigue leyendo, Si prefieres informarte sobre las acciones adictivas sigue leyendo.

Los adolescentes pierden la noción del tiempo y dedican períodos excesivamente largos a actividades adictivas. Abandonan sus aficiones, descuidan las relaciones sociales y algunos incluso empiezan a faltar a la escuela. Cuando no pueden realizar la actividad, su estado de ánimo se resiente y pueden volverse tristes, malhumorados o incluso agresivos.

Es aconsejable, cuando sea necesario, no tener en la habitación dispositivos digitales como tabletas y teléfonos inteligentes para los niños y jóvenes menores de quince años, y tratar de supervisar su uso para los mayores de quince años, con su consentimiento.

Las actividades adictivas incluyen los videojuegos, juego (ocasionando ludopatía), el sexo, las compras compulsivas y los deportes no supervisados o mal regulados.

Los inevitables videojuegos, incluso para los más pequeños, no deben posponer la hora de acostarse.

Adicción a los videojuegos

El exceso de videojuegos puede ser peligroso para los jóvenes. Establecer algunas reglas es esencial para protegerlos. Conozca los signos de esta forma de adicción y las posibles soluciones de tratamiento y prevención.

¿A quién afecta más esta adicción?

Son principalmente los jóvenes los que están expuestos a la adicción a los videojuegos. Los mayores riesgos de adicción se refieren a los juegos en red, sobre todo a los juegos de rol multijugador.

Se considera que existe adicción a los videojuegos cuando el jugador se entrega a este tipo de actividad de forma excesiva, es decir, durante unas 30 horas a la semana, mucho más que el tiempo que dedican los jugadores habituales, es decir, entre 18 y 20 horas a la semana. Cómo detectar una adicción a los videojuegos

Adolescente jugando a juego en la videoconsola

Hay ciertas señales que deben alertar a los padres, ya que los síntomas de la adicción a los videojuegos suelen ser los mismos. Por ejemplo, hay un descenso repentino de los resultados escolares, una falta de interés en cualquier otro tipo de actividad, pero también en las relaciones sociales (amigos y familia).

Estos mismos efectos sucede con la adición a las redes sociales. Aquí te dejamos un artículo espedicfico sobre el tema

 De hecho, la práctica de los videojuegos en el contexto de una adicción ocupa la mayor parte del tiempo, ya que el sujeto es incapaz de reducir el tiempo que dedica a los juegos. Esto va en detrimento de otras actividades que antes les apasionaban, como el deporte, el cine, la música, el arte o simplemente salir con los amigos.

 El joven tiende a aislarse y ya no desea salir de su casa. Cuando aparezcan cambios en el comportamiento de tu hijo, es importante encontrar la causa. Esto puede ser completamente ajeno a la pasión por los videojuegos.

Adicción a los videojuegos Consecuencias

La cantidad de tiempo dedicado a esta actividad puede repercutir de diferentes formas en el/la adolescente. Las consecuencias más usuales son:

  • Repercusiones en el sueño, ya que el jugador adicto tiende a jugar incluso por la noche, acortando así su tiempo de descanso.
  • Equilibrio alimentario. La importancia de una buena alimentación se vuelve secundaria. La “comida basura se vuelve más cómoda para ellos/as.
  • Sufrimiento psicológico y gran soledad. El resultado es un evidente malestar. Una persona frágil y adicta a los videojuegos corre el riesgo, si no se cuida, de encontrarse tarde o temprano con estas patologías.
  • Tristeza o agresividad. En raras ocasiones, un adicto a los videojuegos puede volverse extremadamente triste o agresivo. Si no se hace nada para que pueda romper con su adicción, el joven se expone poco a poco al
  • Fracaso escolar. Al reducir las horas de estudio e incluso faltar a clase.
  • Aislamiento social. La relación con los compañeros y amigos se reducen, al igual que pasa con la familia.
  • Pérdida de autoestima. Gran parte de su “felicidad” está centrado en sus resultados en los videojuegos, los cuales suelen ser repetitivos y frustrantes. Esto unido a anteriores consecuencias hacen que a largo plazo afecte a su autoestima.

¿Cómo prevenir la adicción a los videojuegos?

Niña preadolescente jugando con videoconsola y gafas de realidad virtuales

Como hemos visto, la adicción a los videojuegos puede tener importantes repercusiones en la salud mental y física de los jóvenes jugadores llegando a ser patológicos. Reaccionar lo antes posible es esencial para limitar el impacto de esta adicción. El adicto al juego no puede limitarse.

Por otra parte, los padres tienen que mantener el control de la cantidad de tiempo que se dedica a los videojuegos. Es esencial que establezcan un diálogo con su hijo, durante el cual se debe hablar de los videojuegos sin tabúes.

 

Es una buena manera de interesarse por este fenómeno tan actual y de demostrar a su hijo que comparte sus intereses Sobre todo, es importante evitar las luchas de poder.

Un videojuego puede ser positivo si se adapta perfectamente a la edad del niño o adolescente, y si el tiempo que se le dedica es razonable. No debe interferir con la vida familiar, la escuela, el sueño y el tiempo de ocio.

Una de las soluciones es que sea una actividad para compartir con el núcleo familiar. Cuando el joven juegue solo, es conveniente que el espacio en el que se desenvuelve la actividad se sitúe en las zonas de la casa reservadas a toda la familia.

 De este modo, el joven no se aísla frente a la pantalla y es más fácil limitar el tiempo que dedica a esta actividad. Los padres que no saben qué hacer ante el inicio de la adicción de sus hijos a los videojuegos pueden recurrir a su médico. El joven puede entonces hacerse cargo de un psicólogo especializado en prácticas adictivas.

Esto es útil si el joven es un jugador patológico, lo que afortunadamente no es muy común. En cualquier caso, en casos extremos, lo mejor es remitir al joven a un especialista en conductas de riesgo en adolescencia y niñez.

 La prevención de la adicción a los videojuegos requiere el establecimiento de normas reales pero no drásticas: no se trata de prohibir el acceso a los videojuegos. Entre treinta y sesenta minutos al día, dependiendo de la edad del niño o adolescente, es una cantidad de tiempo perfectamente razonable y segura para jugar.

Adicción a los videojuegos Tratamiento

Como el diagnóstico no está reconocido oficialmente, obviamente no hay ningún tratamiento farmacológico registrado para los videojuegos. El tratamiento principal es, por tanto, psicoterapéutico, derivado del tratamiento de las adicciones.

Los enfoques cognitivo-conductuales, las técnicas de entrevista motivacional y los modelos de tratamiento en grupo son los tratamientos propuestos actualmente.

 Una revisión de los tratamientos disponibles revela la heterogeneidad de las prácticas y la falta de evaluaciones comunes. Los tratamientos ofrecidos además difieren de un país a otro.

En los países asiáticos se suele proponer la abstinencia total de los videojuegos, reproduciendo el modelo de la cura adictiva. Este modelo de la cura que lleva a la abstinencia (apartar al paciente durante un tiempo determinado) para las adicciones clásicas se cuestiona actualmente tanto por su coste como por su eficacia.

Los modelos de reducción gradual del consumo o de consumo controlado son alternativas eficaces. En el contexto del uso de videojuegos, un uso moderado en armonía con los objetivos vitales del individuo parece más razonable que la abstinencia total.

Este enfoque parece especialmente interesante teniendo en cuenta la importancia en las diferentes facetas de la vida (laboral, social, cultural…) en las que son importantes el uso de herramientas digitales e internet.

Compras Compulsivas

Las compras compulsivas o también llamada “oniomanía” caracterizado por la necesidad incontrolable de realizar compras, a pesar de la conciencia de su inutilidad o exageración. Es el resultado de una combinación de factores más que de una sola causa, y puede ir acompañado de una variedad de emociones (alegría, poder, excitación, decepción, etc.).

¿Qué es la Oniomanía?

SIGNIFICADO. Impulso morboso de hacer compras innecesarias.

 ETIMOLOGÍA. término acuñado por el psiquiatra alemán Emil Kraepelin a finales del siglo XIX. Compuesto por el verbo griego onéomai ‘comprar’ y –mania.

En los pacientes considerados compradores compulsivos, las compras crónicas se convierten a veces en la primera respuesta a un acontecimiento o sentimiento negativo. En la mayoría de los casos, la oniomanía es un trastorno crónico con algunos períodos de remisión.

Tipos de compradores Compulsivos

En una publicación de 1988, Gilles Valence propone la siguiente tipología:

  • El consumidor emocional: está muy apegado al simbolismo y al valor sentimental del objeto comprado.
  • El consumidor impulsivo: se ve invadido por un deseo repentino y espontáneo de comprar, y presenta un fuerte sentimiento de culpa tras el acto y los gastos realizados.
  • El consumidor fanático: es un coleccionista
  • El comprador compulsivo: para él, comprar es una forma de luchar contra las tensiones internas, las ansiedades incontrolables. A menudo siente un fuerte sentimiento de frustración cuando se lo impiden (precio, limitaciones familiares).

Compras compulsivas. Causas

Chica adolescente realizando compras online de manera compulsiva

Las hipótesis sugieren que la oniomanía puede tener varias causas:

  • Psicológicos: los problemas de origen psicológico (abusos sexuales en el pasado, bullying, fantasías relacionadas con el dinero). En este caso, la compra sería una forma de luchar contra el sentimiento de humillación.
  • Neurobiológicos: alteraciones en los sistemas de neurotransmisión que implican a la serotonina, la dopamina y los opioides.
  • Cultural: La oniomanía afecta sobre todo a los países desarrollados, donde la economía es de mercado, la población es objeto de una publicidad constante y la sociedad se organiza en torno al tiempo de ocio.

¿Cómo reconocer a un comprador compulsivo?

¿Cuál es el límite entre el gran placer y la compulsión patológica? Un grupo de psicólogos de la Universidad de Bergen (Noruega), en colaboración con otras universidades americanas y británicas, ha intentado elaborar una lista de síntomas indicativos y ha identificado 7 que permiten hacer un autodiagnóstico en función de la puntuación que se alcance.

Un adolescente no suele disponer de dinero normalmente y puede llegar a mentir o robar para satisfacer su adicción.

Hombre carga muchas bolsas de compra en una tienda. Comprador compulsivo.

7 puntos, descritos  en un artículo publicado en Frontiers in Psychology. La investigadora principal, Cecilie Schou Andreassen, también ha indicado el perfil psicológico de quienes son más propensos a caer en esta trampa.

Las mujeres, en primer lugar. En el que el trastorno comienza a aparecer al final de la adolescencia y al principio de la edad adulta, y luego disminuye con la edad. Mujeres muy extrovertidas o afectadas por problemas de ansiedad, depresión, baja autoestima.

También se da en los hombres, pero a un nivel mucho menos acusado.

El primer grupo, (mujeres que acaban su adolescencia) se vería abocado a compras irrefrenables para mostrarse en sociedad, para expresar su personalidad expansiva, para querer contar más socialmente. El segundo grupo (mujeres adultas) puede verse impulsado a no contenerse entre un escaparate y otro para animarse.

Utilizar el «gasto loco» casi como una medicina para apagar la ansiedad o levantar un estado de ánimo bajo. «Sin embargo, a veces», señala el Dr. Andreassen, «estos síntomas de malestar no son la causa, sino el resultado de no saber controlarse en las tiendas.

Y aquí exponemos las «7 señales de alarma»:

  • 1 – Piensas en comprar de forma constantemente.
  • 2 – Compras para modificar tu estado de ánimo.
  • 3 – Compras tanto que tus compras interfieren con tus labores cotidianas (por ejemplo, el colegio o el trabajo).
  • 4 – Sientes que tienes que consumir más y más para obtener la misma satisfacción que tenías al principio.
  • 5 – Has decidido consumir menos, pero al final no lo has conseguido.
  • 6 – Te sientes mal si por algún motivo no puedes ir a comprar.
  • 7 – Compras tanto que pones en peligro tu bienestar personal.
Número
pregunta
Totalmente
en desacuerdo
Muy en
desacuerdo
En
desacuerdo
Ni desacuerdo
ni de acuerdo
De
acuerdo
Muy de
acuerdo
Totalmente
de acuerdo
1
2
3
4
5
6
7
Test compras compulsivas.

En este breve test se puede responder «totalmente en desacuerdo», «en desacuerdo», «de acuerdo, muy de acuerdo», «ni de acuerdo ni en desacuerdo».

 El Dr. Andreassen explica que el hecho de estar de acuerdo o muy de acuerdo con al menos cuatro de las 7 proposiciones puede indicar que se es un comprador compulsivo.

No hay un tratamiento definido, pero se pueden considerar varias vías (psicoterapia, farmacoterapia, asociaciones de apoyo).

Adicción al sexo

La adicción al sexo en la adolescencia puede manifestarse de varias maneras:

  • Acceso inmoderado a material pornográfico,
  • Masturbación frecuente y prolongada en el tiempo
  • Búsqueda continua de relaciones sexuales «fast food».

Actividades todas ellas que acaban afectando a diferentes ámbitos de la vida de los jóvenes (estudio, familia, relaciones sociales, intereses….), se desprende que muy a menudo el sexo es utilizado como una especie de zona de confort donde refugiarse para escapar de un malestar emocional interior.

De hecho, estos chicos dicen sentir una especie de vacío interior o dolor que no pueden nombrar ni compartir. A menudo, estos estados emocionales angustiosos están relacionados con la crisis de identidad, el sentimiento de inadecuación, la sensación de indignidad y la desvalorización, que sólo pueden surgir y procesarse con la ayuda de profesionales.

Pero si los jóvenes se sienten solos en todo esto, para salir de su estado de sufrimiento, buscan el sexo de forma obsesiva porque el sufrimiento, de alguna manera, abarca todo el espacio de su vida, arruina su calidad y los deja sin esperanza.

El sexo sirve para apaciguar, al menos temporalmente, este dolor.

Consecuencias de la adicción al sexo en la adolescencia.

Adicción al sexo

Desgraciadamente, esta solución tiene aún más implicaciones negativas:

  • Una vez finalizado el acto sexual, el dolor vuelve a aparecer y esto, consecuentemente, les empuja a repetirlo compulsivamente, entrando en un clásico círculo vicioso.
  • La necesidad urgente de experimentar la sexualidad de forma inmediata acaba comprometiendo la función del deseo sexual, llegando incluso a verdaderas disfunciones sexuales como la impotencia o la eyaculación precoz.
  • La masturbación o las relaciones sexuales excesivas también pueden conducir a la búsqueda de la transgresión o a las parafilias si las relaciones normales ya no satisfacen esta necesidad.
  • La sexualidad pierde por completo su dimensión afectiva, creativa, imaginativa y misteriosa, y se convierte sólo en un acto mecánico.
  • Se pierde la posibilidad de conocerse a sí mismo y al otro a través de la sexualidad, ya no es un momento de intercambio, intimidad y complicidad entre dos personas sino que el otro es sólo un instrumento para la satisfacción personal.
  • Por último, puede conducir al aislamiento escolar, emocional y social.

Para los adolescentes no es fácil darse cuenta de todos estos riesgos y consecuencias negativas. Por eso necesitan personas capaces de estar cerca de ellos, de comprenderlos, de escucharlos sin juzgarlos y, sobre todo, de ayudarlos a entrar en contacto con sus experiencias interiores, a reconocerlas y a compartirlas.

 Acudir a un/a  psicólog@ suele ser el tratamiento más efectivo ante este tipo de adicciones.